Un café para cuatro instantes
1
Disfruto el verte pasar descansando en tus sueños y buscándome.
Decías que llegaría el día en que en ti pensaría y,
dormiste buscando el alba blanca de las frías mañanas
en espera de mis manos húmedas del llanto.
Me decías que todo tiene un tiempo y también un aroma
fuiste acompañándome en las calles
de cuadra en cuadra
de bus en bus
de cruz a luz
Al final dejaste tu recuerdo para saber
que estás allí y que sólo de ti dependo
de dos a seis.
2
Te encontré esperándome para charlar de mi viejo, de tu pasado
esperabas que tenga algo nuevo
esperaba que tuvieras otro camino
para ti, para mí otro
Ambos jugábamos a ser amigos y
lo hacíamos bien;
ahora jugamos a ser hermanos y no lo hacemos mal.
Coge en tus manos negras de pasado mis palabras blancas de llanto
y moldéalas a calor de una cruz,
esa cruz que ambos llevamos;
la del tiempo y la del hoy.
Déjame caer y sabré que estas a mi lado.
Cuidaré que nunca más claudiques en mis temores
Te amo.
3
ya no es tiempo de pensar en mí
dejaré de mirar por mis ojos
dejaré de hablar por mis manos
y de caminar por mis pies
pero tenme paciencia para poder amar desde tu corazón
4
Que fácil es ser de cartón piedra
para no ser de llanto y risa
para no ser de nombre y apellido
y nada es más fácil que ser de cartón piedra
para no ser de hijo y padre,
para no ser des – cubierto,
para creer ser amado.