lunes, 21 de diciembre de 2009

¿Por qué escribo un blog?

Waiting on an angel one to carry me home hope you come to see me soon, Cause I don' t want to go alone, I don' t want to go alone
Ben Harper


Lima, un domingo cuando el sueño tarda del 2009




Mathilde D. Sorel:
Presidenta de un corazón distraído, amada y amante distante.


Querida Mati:


Te escribo luego de muchos días en los cuales las esperanzas de volver a oírte decir que me amas me despiertan en medio de la noche; palpo el lado vacío de la cama en búsqueda de tu aroma o de alguno de tus cabellos, los cuales aún encontraba luego de días después de tu partida. Te escribo porque te extraño y porque no sé hacer otra cosa que disfrazarme tras este grupo de letras, no sé vestirme de mejor manera que del sonido sencillo que brindan los golpes del teclado.


La ciudad, con sus acostumbradas calles vacías llenas de rejas y su cielo gris, se acerca más a esa estrella encendida que anuncia la llegada del revolucionario más grande en la historia de la humanidad, del sol. La ciudad se convierte en una fiesta a la que no me invitaron o de la que perdí el pase “very importan person”, no importa, las cosas sin ti no me han importado mucho estos meses. Pero, quién eres tú sino un nick en el skype, una voz en mis audífonos, una foto en megapixeles.


Mis días pasan y es inevitable pensar que la emoción de las noches contigo caminando por las calles se volverá más etérea que los humillos fatuos de mis cigarrillos. Por eso te escribo, porque como los suicidas quiero dejarte los recuerdos de mis días en este mundo lleno de misterios y de maravillas, lleno de ‘scheise’ o de sombras en los pasillos. Aunque, amor mío, tengo que confesarte que no soy el único creador de estas líneas, junto a mí vendrán otras voces en búsqueda de algún escucha que nos comprenda y que descubra en nuestras divagaciones el valor de un abrazo o de un eco de su pensamiento.


Es al final de esta página que descubro mis intenciones contigo. Te quiero porque te necesito para ser querido por ti, para que me destruyas el corazón con tus palabras y tu plumón rojo para la ortografía. Te escribo porque en cada palabra estás tú caminando como las ninfas en mis sueños adolescentes. Y aunque sabes que en noches frías de invierno seré el amante perfecto, los días de verano me descubrirás el suicida más entusiasta del mundo por aprobar la eutanasia. Los domingos seré el abuelo que mira las fotos de su memoria mientras murmura las palabras de los diarios. Te prometo ser todo el mundo y ninguno a la vez, porque quién logra todo nunca tiene nada.


Adiós está noche ‘cara mia’ duerme bien y no permitas que los sepultureros dejen al descubierto las huellas de las manos mías.